FIDEL EN LA TRICONTINENTAL

FIDEL EN LA TRICONTINENTAL

FIDEL VIVE

Foto de Raúl Corrales

CONCEPTO REVOLUCIÓN

 

MENSAJES DE AMOR POR FIDEL

 

 

ARSENAL DE IDEAS

 

 

CABALGANDO CON FIDEL

Dr. Ramón Pez Ferro

secretario general de la OSPAAAL

(Ramón Pez Ferro, Doctor en Ciencias So­ciales y Derecho, diputado al Parlamento cubano donde ha ocupado diversas responsabilidades. Ha sido embajadorde Cuba en Jamaica y Turquía. Integró el histórico grupo de asaltantes al Cuartel Moncada (1953), comandados por Fidel Castro.)

 

Fruto de la Conferencia Tricontinental, la OSPAAAL articularía el gran denuedo común de los pueblos por su independencia y prosperidad plenas, un objetivo no carente de éxitos pero aún lo bastante irrealizado como para que la Organización reafirme su vigencia, sin dejar de atemperarse a las nuevas realidades.

 

Uno de los acuerdos más trascendentales de la histórica Primera Conferencia de los Pueblosde África, Asia y América Latina, lo cons­tituyó la fundación del órgano que le daría seguimiento a sus acuerdos y se con­vertiría en el instrumento ejecutor de la política trazada por dicho cónclave.

Los que enarbolamos la idea de la solidaridad jamás seremos débiles

 

La Habana, 9 de enero de 1996

A la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina

Queridos Compañeros:

Hace ahora treinta años, nuestra Patria revolucionaria tuvo el inmenso honor de organizar la Conferencia Tricontinental de los pueblos de Asia, África y América Latina.

Dr. Jorge Rodríguez Bermúdez

(Jorge Rodríguez Bermúdez. Doctor en Cien­cias de la Información, profesor de Arte yComunicación en la Facultad de Comuni­cación Social de la Universidad de La Ha­bana, Cuba. Es autor de los libros De Gutenberg a Landaluze (Editorial LetrasCubanas, La Habana. 1990) y Gráfica e Identidad Nacional (UNAM-Xochimilco, México D.F., 1994).)

 

Pletórico de ideales y esperanzas, el mensaje de solidaridad de la OSPAAAL halló en el cartelismo político un canal comunicativo cuya originalidad y eficacia sentaron pautas aún no superadas. He aquí casi tres lustros de una ejecutoria reconocida internacionalmente.

Hugo Ríus

(Periodista cubano, colaborador de nuestra revista durante años y miembro de su Consejo Asesor. Asistió a la Conferencia Tricontinental. Ha sido enviado especial y corresponsalde prensa en varios países africanos. Trabaja como reportero de la agencia Prensa Latina y es profesor de la Facultad de Comunicación social de la Universidad de LaHabana.)

La imagencombatiente de un guerrillero congolés calzada al pie con el nombre de Pierre Mulele, heredero político de Patrice Lumumba, recorrió el orbe en el veranode 1967, cuando ofició de portada en la edición inaugural de una revista sig­nificativa que arriba este año a sus tresprimeras décadas, de pletórica vida.

EL LEGADO DEL MEHDI BEN BARKA

Ni el misterio tendido sobre el secuestro y el crimen, ni los años transcurridoshan podido disipar la influencia tremenda del líder tercermundista

 

Armando Entralgo, doctor en Ciencias y director del Centro de Estudios sobre África y Medio Oriente (CEAMO)

 

TREINTA Y CINCOaños después del secuestro y asesinato del cé­lebre dirigente antimperialista Mehdi Ben Barka por órdenes de Hassan II, ex so­berano de Marruecos, está aún por relevarse en su to­talidad el vínculo internacional del grupo homicida -el general Oufkir, considerado el número dos del régimen, el jefe de la Seguridad marroquí Ahmed Dlimi, y los mafiosos encargados del trabajo sucio- con la CIA, los Servicios Franceses, el MOSSAD israelí y otros; como casi siem­pre ocurre con estos procesos cuyo ejemplo emblemático podrá ser el caso de John F. Kennedy.

En 1973 "se suicidó" Oufkir. Poco después Dlimi murió en un accidente automovilístico. Un asociado de la ban­da que parece más involucrada en el sangriento proceso, el matón Georges Figón, también se quitó la vida de un balazo hace apenas cuatro años; y el res­ponsable principal del crimen, el rey Hasan II, falleció en 1999. Su hijo y su­cesor, Mohamed VI, ordenó la reapertura del expediente Ben Barka en julio de 1999. “y es lógico esperar nuevas reve­laciones con su menú de más gángsters, misterios no resueltos, muertos sospechosos, más suicidios oportunos con susaventuras y hasta intelectuales 'izquierdistas', en medio de decorados igual­mente insólitos, como el de una farma­cia de Saint-Germain des Prés en los años sesenta", según cuenta un redac­tor del periódico Le Monde en su núme­ro correspondiente al domingo 13-lunes 14 de febrero pasado.

Suponiendo que el joven monarca marroquí esté bien inspirado con respec­to al no concluido caso Ben Barka, lo que más apremia y al final decide es el interés político de "limpiar" en lo posible el récord histórico de la monarquía alauita, una tarea que de cumplimentarse repre­sentaría un verdadero milagro. Mientras, la presidencia de los franceses se em­peña en diluir viejas y nuevas habladu­rías sobre una supuesta amistad de co­yunturas en la misma época entre De Gaulle y Ben Barka, algo difícil de acep­tar en un político de la madurez de Ben Barka y en abierta contradicción con la política magrebina de todos los gabine­tes franceses entre 1956 y el año en que es asesinado el marroquí.

Puede haber otras razones, entre ellas, la evidencia de que además de la tenacidad, el coraje y la elocuencia de Ben Barka, su legado está vigente a más de tres décadas de su desaparición físi­ca, lo cual no puede pasar inadvertido en el contexto de las relaciones franco­magrebinas y particularmente las relacio­nes franco-marroquíes. La hipótesis no es un mero ejercicio retórico de los se­guidores y descendientes de Ben Barka, sino la consecuencia de un sistema de dominación que en esencia continúa, no obstante los numerosos cambios que han tenido lugar en el marco de la cola­boración euroafricana y ante el avance de la multipolaridad que imponen a sus respectivos agrupamientos los Estados capitalistas centrales.

El legado de Ben Barka no es solo un ejemplo resultante del crecimiento y la maduración del movimiento anticolonial en África desde el fin de la Segunda Gue­rra Mundial, con particular fuerza en el África del Norte, de Casablanca a El Cairo. Combatiente audaz y teórico de pleno derecho, Ben Barka realizó un ima­ginativo trabajo de puesta al día de lo mejor del viejo nacionalismo de años anteriores, aprovechando un cierto rela­jamiento de los amos coloniales durante el periodo de transición de colonia a neocolonia, cuando el todavía poderoso colonialismo trataba de retener el control de las riquezas del continente e incluso de la orientación política de los inexper­tos futuros gobernantes de la nueva Áfri­ca, sin escatimar recursos y algunas concesiones, tal vez más en la forma que en el contenido, y en más de una ocasión captando adeptos entre los líderes del nacionalismo en esas regiones. Esas situaciones comenzarían a ser frecuentes casi al día siguiente de la proclamación de la independencia (Congo Belga, Camerún y otros territorios).

Fue él también uno de los máximos inspiradores y estrategas de la resisten­cia popular armada en Marruecos entre 1952 y 1956 hasta la obtención de la independencia política ese último año, en medio de la alegría por el retorno de Mohamed V de un exilio forzado en Seychelles por decisión del gobierno fran­cés. También en esos años cruciales fue patente la intención del imperialismo de domesticar al nacionalismo marroquí pormedio de la religión y la cultura tradicio­nales. Las autoridades habían manteni­do una política astuta y a veces abiertamente oportunista, manipulando los sím­bolos de la monarquía y de su indudable papel político positivo en la defensa de la soberanía de un Estado propio ante­rior y retador de la presencia extranjera. En honor a la verdad, fue la existencia de ese Estado la que impidió mal que bien, en un principio, que los franceses se apo­deraran fácilmente del país y siempre según su estilo de arquitectura colonial directa y centralizada.

No obstante, al poco tiempo de la independencia se hizo necesario ajustar lapolítica a la realidad dominante para, desde adentro, ir reformando poco a poco, cuando no desmontando, las vie­jas estructuras y recuperando la iniciati­va en la escena política.

A fin de enfrentar al nacionalismo an­quilosado y fascistoide del partido ISTIQLAL, los revolucionarios marro­quíes convergieron en un frente amplio llamado Unión Nacional de Fuerzas Po­pulares, bajo la conducción de Ben Barka y de otros partidos nacidos del pueblo mismo, sobre todo de la pequeña burguesía, los sindicatos y de secto­res campesinos acosados por el colonato francés en sus tierras. Si bien los capitalistas consiguieron paralizar al go­bierno progresista del premier Ibrahim, la sacudida experimentada por toda la sociedad haría imposible un retroceso radical, aunque sí hubo desactivación de importantes sectores antimperialistas. AI morir Mohamed V, Hassan II subirá al tro­no y llevará la represión "selectiva" a niveles solo comparables a los de los fran­ceses en plena época colonial. Apresado entre los primeros, Ben Barka termi­naría exiliándose primero en Ginebra y luego en El Cairo.

La órbita africana y mundial del BenBarka exiliado profundizaría en él la convicción de la necesidad de la uni­dad, tema absolutamente prioritario in­dependientemente de la repetición de peligros conocidos, como la infiltración del movimiento nacionalista por los Servicios de Inteligencia de los países occidentales y de Israel; la tendencia de algunos grupos a supeditar tal o cual criterio o línea estratégica a los intereses de política exterior de tal o cual hegemonismo, fuera chino, sovié­tico, egipcio o de cualquier otra natu­raleza, con su correspondiente costo político; y la tendencia a estereotipar o esquematizar el análisis y la crítica del enemigo, a la vez que se debilita­ba esta última al interior de los equi­pos dirigentes.

Al mismo tiempo, esa vida en per­manente peligro le permitiría conocer de primera mano las posibilidades de avances reales en la construcción de la unidad, de la que fue un decidido partidario, pero orientándose siempre en última instancia por una concepción y un método práctico de atajar los pe­ligros mayores. Por ejemplo, la Améri­ca Latina de los años sesenta necesi­taba de unidad de propósitos, quizás más allá que cualquier otro continente o región, en cambio había alcanzado por razones históricas un interesante tipo de unidad cultural, lingüística, de la que estaban bastante lejos la mayor parte de los pueblos y los nuevos Es­tados de Asia y África. Fue eso que vio Ben Barka, lo que le convenció de la necesidad y posibilidad de ampliar la solidaridad afroasiática a la Améri­ca Latina y extender la OSPAA a la OSPAAAL.

De igual manera, Ben Barka salió decididamente al paso de aquellos que veían los foros, las publicaciones, las políticas particulares y concretas, como otros tantos sitios desde los cua­les influir a favor de tal o cual poten­cia. En Winneba (Ghana) en 1955 se le vio combatir con fuerza pero tam­bién con habilidad a esos elementos, algunos de ellos tal vez confundidos ideológicamente, pero otros haciendo claramente el juego a algún imperia­lismo europeo o al yanqui. Ben Barka hizo uso de su ironía para ridiculizar esas posiciones, aunque nunca valién­dose de sarcasmos que pudiesen mal interpretarse en perjuicio de la lucha por la unidad. Como alguien escribió por aquellos días sobre la personali­dad del dirigente, Ben Barka haría gala de un equilibrio dinámico entre la sáti­ra, la convicción y el humor gracias a un talento bien entrenado en Matemá­ticas y en Ciencias Políticas; también su paciencia de maestro le sería de gran utilidad. Por cierto, se dice que enseñó Matemáticas al futuro Hassan II y en general a muchos jóvenes que luego serían sus compañeros del mo­vimiento de liberación.

En el ya mencionado artículo de Le Monde,se especula sobre el posible in­terés de la CIA en apoyar la liquidación o incluso liquidar directamente al hom­bre clave de la entonces inminente Con­ferencia Tricontinental en La Habana. Era Ben Barka una figura con largo récord de denuncias y lucha contra las nacien­tes políticas neocoloniales impuestas por la fuerza en el Tercer Mundo.

Diría Ben Barka en Túnez en 1960 que"el proceso de acceso a la independen­cia política viene impuesto a cada pue­blo por los métodos que ejecuta la po­tencia colonial interesada. Es ella la que en última instancia empuja a los movi­mientos de liberación hacia el recurso de la violencia y la lucha armada. La nego­ciación nunca es rechazada cuando la misma es posible bajo condiciones sus­ceptibles de acelerar la realización de las aspiraciones nacionales".

En el mismo artículo señala Ben Barka: "Los países africanos contienen un potencial considerable de energía y de entusiasmo (...) El problema con­siste en salvaguardar este potencial", pero también sabe el líder marroquí por la mismísima experiencia de su pue­blo en la posindependencia, que muchas

veces los nuevos líderes se lan­zan ellos mismos sobre el Estado re­cién abandonado y comienzan a administrarlo en calidad de patrimonio personal. ¿Cómo -se pregunta Ben Barka- evitar la decepción que ha se­guido en casi todos los países de Asia y que comienza a manifestarse en al­gunos países africanos independien­tes? ¿Cómo evitar una nueva forma de penetración extranjera? Ben Barka sería uno de los primeros dirigentes en advertir, desde mediados de los cin­cuenta y hasta su muerte, sobre el pe­ligro mayor en el orden conceptual: "La independencia es la condición, la promesa de una liberación, pero nunca la liberación misma". Toda independen­cia que se contente con continuar bajo etiquetas nuevas las características de la dominación colonial, no será más que un señuelo y un engaño", añadía en su alocución el desaparecido diri­gente. Y terminaba clamando por la instauración "de una paz duradera y el mantenimiento de nuestro país fuera de todas las alianzas militares y de las querellas entre bloques, que nos son ajenas".2

Probablemente Ben Barka conocía de las muchas conspiraciones prepa­radas para bloquear el éxito de la Con­ferencia Tricontinental en La Habana en enero de 1966, aquella conferencia que no llegó a ver porque Hassan II y sus pandilleros lo asesinaron. El diri­gente marroquí sabía entonces, como lo supieron sus contemporáneos de esa época y lo sabemos nosotros hoy, la realidad terrible de las excolonias en cualquiera de las cuales podía desen­cadenarse el tipo de conjura que lo lle­vó a la tumba; y sabía también que re­sultaría muy arduo y que llevaría mu­cho tiempo ir sacando a esos países del inmovilismo y la desesperanza que caracterizan los primeros momentos tras la adopción de políticas neocoloniales. n

Referencias:

  1.  Informe de Ben Barka en nombre de laUnión Nacional de Fuerzas Populares a la II Conferencia delos Pueblos Africanos,Túnez. 1960, en la revistaReferencias No.3, Volumen 3, Universidad de La Habana, 1972.
  2. Ibídem.

 

(Palabras de Mirta Muñiz,  quien fuera directora de nuestra revista, en la exposición de carteles políticos por  los 35 años de laOSPAAAL)

 

Los que hemos tenido el honor de participar en esta obra, hemos sido marcados por el propioquehacer. ¿Qué sabíamos de Bolivia al momentode recibir el mensaje del Che a la Tricontinental?Confieso que al menos yo sabía poco. Pero másallá de Bolivia, en América, con su acción combatiente, el Che nos llamaba a "crear dos, tres, muchos Vietnam", cuando era en Asia que se en­contraba la principal línea del frente de lucha con­tra el imperialismo norteamericano.

¿Qué podíamos conocer de la lucha del pue­blo palestino? Casi nada antes de adentrarnos enel conflicto y descubrir que desde el Génesis de la Biblia aparecía la nacionalidad palestina y el destino árabe cantado por su poeta cuando afir­ma:Inscríbeme, soy árabe... y amo por encima de todo el aceite de olivo y el tomillo.

¿Dónde estaba el conocimiento de los pue­blos africanos, cuya nacionalidad es parte indiso­luble de nuestra propia nacionalidad? Teníamos como amigo o vecino a un descendiente de Áfri­ca, pero estábamos poco conscientes de sus lu­chas anticolonialistas.

Casi nada sabíamos de la lucha de las minorías étnicas en el vientre del imperio, hasta que nos impactaron los Malcolm X, las Angela Davis,o los hermanos Soledad con el asesinato cruel deGeorge Jackson que desde la cárcel decía: He sido víctima de tantos ataques racistas que nun­ca más podré descansar.

Poco...muy poco sabíamos y mucho, muchoaprendimos en la OSPAAAL, porque la organiza­ción, como un Quijote tricontinental, salió al com­bate frente a cada injusticia, contra cualquier enemigo de los pueblos. Y no cabe duda que lasarmas de la información y la propaganda fueron las más poderosas.

La revista Tricontinental ha sido vehículo de información inestimable en español, inglés y fran­cés, y en una etapa incluso en árabe, lengua en que se publicara por primera vez un discurso del Comandante en Jefe Fidel Castro. En sus páginas encontraron cabida la palabra y las ideas de dirigentes, combatientes, escritores, pensadores de Asia, África, América Latina. Hoy que circula en 46 países, la en¬contramos avanzando hacia una reanimación de su papel comunicativo.

De los carteles, ¿qué decir? Forman parte innegable del movimiento de la rica cartelística cubana que nació con la revolu¬ción y que tuvo un papel preponderante en la OSPAAAL, para cumplir el objetivo tra¬zado en enero de 1966, cuando después de la celebración de la Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina se creó la organización para "coordinar e incrementar la solidaridad".

Primero nació el Boletín Tricontinental en abril de 1966 con un símbolo-logotipo de Renilde Suárez; un año después el Mensaje del Che publicado como un suplemento, anun¬ciando el nacimiento de la revista y el único cartel del Che que se hizo en vida de este, con tres fotos tomadas durante la campaña del Congo.

Nacía así el estilo Tricontinental: revista-car¬tel. Revista para tratar a profundidad todos los temas. Cartel vinculante en los idiomas de la or-ganización para dar ese "grito en la pared" con que se ha conceptualizado esta pieza de comuni-cación. Le siguieron otros carteles como el del Congo sobre Patricio Lumumba y la jornada mun-dial de solidaridad con Guatemala, ambos de Tony Évora, y como se ve ya estaban presentes los tres continentes.
Ese estilo Tricontinental alcanza su línea fun-damental de diseño bajo la dirección de Alfredo Rostgaard, a quien también se deben muchos de sus más destacados mensajes, como el del Cristo Guerrillero, y a Rafael Henríquez, autor del pri¬mer cartel del Che sonriente en el XX aniversario de su asesinato, tras una etapa de carteles con la fotografía de Alberto Korda.
Una técnica de maqueta fotográfica prevalecía en muchos de los mensajes. El caballito de Palestina, de Morante, es un ejemplo destacado. Otros artistas marcan líneas de diseño, como Guillermo Menéndez, que introduce recursos ex-presivos del idioma japonés incorporando sus sím¬bolos junto al texto. A Guillermo le decíamos Guille "San".

Olivio, Gladys, Faustino, Forjans, Mederos, Asela, Berta, Alberto, Rivadulla, Yanes, son algu­nos de los nombres cuya obra van ustedes a en­contrar al recorrer la exposición. Y podrán observar cómo en este cartel con destino inter­nacional se han conjugado mensaje y forma, en la enorme diversidad de asuntos y culturas que de­bían abordarse.

Se podrá igualmente comprobar cómo existióla mayor libertad de expresión, de creación, ha­ciendo válidas las palabras de Fidel conocidas como "Palabras a los intelectuales": Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada... porque la Revolución también tiene derechos. Sealcanzó entonces la mayor riqueza simbólica conuna estética socialista de vanguardia.

La OSPAAAL ha sido un punto de avanzadasolidaria y de expresión comunicativa, a donde necesariamente tenemos que remitirnos si queremos alcanzar un valor social y espiritual en el camino de mensajes eficaces, con un alto valor estético-comunicativo.

Se trata de revisar el pasado para desde susraíces, hacer crecer el presente en una lucha tricontinental que no ha cesado y donde aún te­nemos nuevas cotas que alcanzar.

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